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Discurso de Pepe Mujica a los intelectuales

Posted by Garcia - Garcia On Julio - 31 - 2010

mujica

Sí, pasaron muchos meses pero no queríamos dejar de compartirlo.
Queridos amigos:
La vida ha sido extraordinariamente generosa conmigo.
Me ha dado un sinfín de satisfacciones más allá de lo que nunca me hubiera atrevido a soñar.
Casi todas son inmerecidas. Pero ninguna más que la de hoy: encontrarme ahora aquí, en el corazón de la democracia uruguaya, rodeado de cientos de cabezas pensantes.
¡Cabezas pensantes! A diestra y siniestra.
Cabezas pensantes a troche y moche, cabezas pensantes pa’ tirar pa’ arriba.
¿Se acuerdan de Rico Mac Pato, aquel tío millonario del pato Donald que nadaba en una piscina llena de billetes?
El tipo había desarrollado una sensualidad física por el dinero.
Me gusta pensarme como alguien que le gusta darse baños en piscinas llenas de inteligencia ajena, de cultura ajena, de sabiduría ajena.
Cuanto más ajena, mejor.
Cuanto menos coincide con mis pequeños saberes, mejor.
El semanario BÚSQUEDA tiene una hermosa frase que usa como insignia:
“Lo que digo no lo digo como hombre sabedor, sino buscando junto con vosotros”.
Por una vez estamos de acuerdo.
¡Si estaremos de acuerdo!
Lo que digo, no lo digo como chacarero sabiondo, ni como payador leído, lo digo buscando con ustedes.
Lo digo, buscando, porque sólo los ignorantes creen que la verdad es definitiva y maciza, cuando apenas es provisoria y gelatinosa.
Hay que buscarla porque anda corriendo de escondite en escondite.
Y pobre del que emprenda en soledad esta cacería.
Hay que hacerlo con ustedes, con los que han hecho del trabajo intelectual la razón de su vida. Con los que están aquí y con los muchos más que no están.
DE TODAS LAS DISCIPLINAS
Si miran para el costado van a encontrar seguramente algunas caras conocidas porque se trata de gente que se desempeña en espacios de trabajo afines. Pero van a encontrar mucho más caras que les son desconocidas, porque la regla de esta convocatoria ha sido la heterogeneidad.
Aquí están los que se dedican a trabajar con átomos y moléculas y los que se dedican a estudiar las reglas de la producción y el intercambio en la sociedad.
Hay gente de las ciencias básicas y de su casi antípoda, las ciencias sociales; gente de la biología y del teatro, y de la música, de la educación, del derecho y del carnaval.
Y en tren de que no falte nada, hay gente de la economía, de la macroeconomía, de la microeconomía, de la economía comparada y hasta alguno de la economía doméstica.
Todas cabezas pensantes, pero que piensan en distintas cosas y pueden contribuir desde sus distintas disciplinas a mejorar este país.
Y mejorar este país significa muchas cosas, pero desde los acentos que queremos para esta jornada, mejorar el país significa empujar los complejos procesos que multipliquen por mil el poderío intelectual que aquí esta reunido.
Mejorar el país, significa que dentro de veinte años, para un acto como este no alcance el Estadio Centenario, porque al Uruguay le salen ingenieros, filósofos y artistas hasta por las orejas.
No es que queramos un país que bata los récords mundiales por el puro placer de hacerlo.
Es porque está demostrado que, una vez que la inteligencia adquiere un cierto grado de concentración en una sociedad, se hace contagiosa.
INTELIGENCIA DISTRIBUIDA
Si un día llenamos estadios de gente formada va a ser porque afuera, en la
sociedad, hay cientos de miles de uruguayos que han cultivado su capacidad
de pensar.
La inteligencia que le rinde a un país es la inteligencia distribuida.
Es la que no está sólo guardada en los laboratorios o las universidades, sino la que anda por la calle.
La inteligencia que se usa para sembrar, para tornear, para manejar un autoelevador o para programar una computadora.
Para cocinar, para atender bien a un turista, es la misma inteligencia.
Unos subirán más escalones que otros, pero es la misma escalera.
Y los peldaños de abajo son los mismos para la física nuclear que para el manejo de un campo. Para todo se precisa la misma mirada curiosa, hambrienta de conocimiento y muy inconformista.
Se termina sabiendo, porque antes supimos estar incómodos por no saber.
Aprendemos porque tenemos picazón y eso se adquiere por contagio cultural, casi cuando abrimos los ojos al mundo.
Sueño con un país en el que los padres le muestren el pasto a los hijos chicos y le digan: “¿Sabés qué es eso?, es una planta procesadora de la energía del sol y de los minerales de la tierra”.
O que les muestren el cielo estrellado y hagan piecito en ese espectáculo para hacerlos pensar en los cuerpos celestes, en la velocidad de la luz y en la transmisión de las ondas.
Y no se preocupen, que esos uruguayos chicos igual van a seguir jugando al fútbol. Sólo que, en una de esas, mientras ven picar la pelota puedan pensar a la vez en la elasticidad de los materiales que la hacen rebotar.
CAPACIDAD DE INTERROGARSE
Había un dicho: “No le des pescado a un niño, enséñale a pescar”.
Hoy deberíamos decir: “No le des un dato al niño, enséñale a pensar”.
Tal como vamos, los depósitos de conocimiento no van a estar más dentro de nuestras cabezas, sino ahí afuera, disponibles para buscarlos por Internet.
Ahí va a estar toda la información, todos los datos, todo lo que ya se sabe.
En otras palabras, van a estar todas las respuestas.
Lo que no van a estar es todas las preguntas.
En la capacidad de interrogarse va a estar la cosa.
En la capacidad de formular preguntas fecundas, que disparen nuevos esfuerzos de investigación y aprendizaje.
Y eso está allá abajo, marcado casi en el hueso de nuestra cabeza, tan hondo que casi no tenemos conciencia. Simplemente aprendemos a mirar el mundo con un signo de interrogación, y esa se vuelve la manera natural de mirar el mundo.
Se adquiere temprano y nos acompaña toda la vida.
Y sobre todo, queridos amigos, se contagia.
En todos los tiempos, han sido ustedes, los que se dedican a la actividad intelectual, los encargados de desparramar la semilla.
O para decirlo con palabras que nos son muy queridas: ustedes han sido los encargados de encender la admirable alarma.
Por favor, vayan y contagien.
¡No perdonen a nadie!
Necesitamos un tipo de cultura que se propague en el aire, entre en los hogares, se cuele en las cocinas y esté hasta en el cuarto de baño.
Cuando se consigue eso, se ganó el partido casi para siempre. Porque se quiebra la ignorancia esencial que hace débiles a muchos, una generación tras otra.
EL CONOCIMIENTO ES PLACER
Necesitamos masificar la inteligencia, primero que nada para hacernos productores más potentes. Y eso es casi una cuestión de supervivencia.
Pero en esta vida, no se trata sólo de producir: también hay que disfrutar.
Ustedes saben mejor que nadie que en el conocimiento y la cultura no sólo hay esfuerzo sino también placer.
Dicen que la gente que trota por la rambla, llega un punto en el que entra en una especie de éxtasis donde ya no existe el cansancio y sólo queda el placer.
Creo que con el conocimiento y la cultura pasa lo mismo. Llega un punto donde estudiar, o investigar, o aprender, ya no es un esfuerzo y es puro disfrute.
¡Qué bueno sería que estos manjares estuvieran a disposición de mucha gente!
Qué bueno sería, si en la canasta de la calidad de la vida que el Uruguay puede ofrecer a su gente, hubiera una buena cantidad de consumos intelectuales.
No porque sea elegante sino porque es placentero.
Porque se disfruta, con la misma intensidad con la que se puede disfrutar un plato de tallarines.
¡No hay una lista obligatoria de las cosas que nos hacen felices!
Algunos pueden pensar que el mundo ideal es un lugar repleto de Shopping centers.
En ese mundo la gente es feliz porque todos pueden salir llenos de bolsas de ropa nueva y de cajas de electrodomésticos…
No tengo nada contra esa visión, sólo digo que no es la única posible.
Digo que también podemos pensar en un país donde la gente elige arreglar las cosas en lugar de tirarlas, elige un auto chico en lugar de un auto grande, elige abrigarse en lugar de subir la calefacción.
Despilfarrar no es lo que hacen las sociedades más maduras. Vayan a Holanda y vean las ciudades repletas de bicicletas. Allí se van a dar cuenta de que el consumismo no es la elección de la verdadera aristocracia de la humanidad. Es la elección de los noveleros y los frívolos.
Los holandeses andan en bicicleta, las usan para ir a trabajar pero también para ir a los conciertos o a los parques.
Porque han llegado a un nivel en el que su felicidad cotidiana se alimenta tanto de consumos materiales como intelectuales.
Así que amigos, vayan y contagien el placer por el conocimiento.
En paralelo, mi modesta contribución va a ser tratar de que los uruguayos anden de bicicleteada en bicicleteada…
INCONFORMISMO
Les pedía antes que contagien la mirada curiosa del mundo, que está en el
ADN del trabajo intelectual.
Y ahora agrando el pedido y les ruego que contagien inconformismo.
Estoy convencido que este país necesita una nueva epidemia de inconformismo como la que los intelectuales generaron décadas atrás.
En el Uruguay, los que estamos en el espacio político de la izquierda somos hijos o sobrinos de aquel semanario Marcha del gran Carlos Quijano.
Aquella generación de intelectuales se había impuesto a sí misma la tarea de ser la conciencia crítica de la nación. Anduvieron con alfileres en la mano pinchando globos y desinflando mitos.
Sobre todo el mito del Uruguay multicampeón.
Campeón de la cultura, de la educación, del desarrollo social y de la democracia.
¡Qué íbamos a ser campeones de nada!
Y menos en esos años, en las décadas de los cincuenta y sesenta, donde el único récord que supimos conseguir fue la del país de Latinoamérica que menos creció en veinte años.
Sólo nos superó Haití en ese ranking.
Esos intelectuales ayudaron a demoler aquel Uruguay de la siesta conformista.
Con todos sus defectos, preferimos esta etapa, donde estamos más humildes y ubicados en la real estatura que tenemos en el mundo.
Pero tenemos que recuperar aquel inconformismo y tratar de metérselo debajo de la piel al Uruguay entero.
Antes les decía que la inteligencia que le sirve a un país es la inteligencia distribuida.
Ahora les digo que el inconformismo que le sirve a un país es el inconformismo distribuido.
El que ha invadido la vida de todos los días y nos empuja a preguntarnos si lo que estoy haciendo no se puede hacer mejor.
El inconformismo está en la naturaleza misma del trabajo que ustedes hacen.
Se precisa que se nos haga a todos una segunda naturaleza.
Una cultura del inconformismo es la que no nos deja parar hasta conseguir más kilos por hectárea de trigo o más litros por vaca lechera.
Todo, absolutamente todo, se puede hacer hoy un poco mejor que ayer.
Desde tender la cama de un hotel a matrizar un circuito integrado.
Necesitamos una epidemia de inconformismo. Y eso también es cultural, eso también se irradia desde el centro intelectual de la sociedad a su periferia.
Es el inconformismo el que ha ganado el respeto a pequeñas sociedades y a lo que hacen.
Ahí andan los suizos, cuatro gatos locos como nosotros, que se dan el lujo de andar por ahí vendiendo calidad suiza o precisión suiza.
Yo diría que lo que de verdad venden es inteligencia e inconformismo suizos, ese que tienen desparramado por toda la sociedad.
LA EDUCACION ES EL CAMINO
Y amigos, el puente entre este hoy y ese mañana que queremos tiene un nombre y se llama educación.
Y mire que es un puente largo y difícil de cruzar.
Porque una cosa es la retórica de la educación y otra cosa es que nos decidamos a hacer los sacrificios que implica lanzar un gran esfuerzo educativo y sostenerlo en el tiempo.
Las inversiones en educación son de rendimiento lento, no le lucen a ningún gobierno, movilizan resistencias y obligan a postergar otras demandas.
Pero hay que hacerlo.
Se lo debemos a nuestros hijos y nietos.
Y hay que hacerlo ahora, cuando todavía está fresco el milagro tecnológico de Internet y se abren oportunidades nunca vistas de acceso al conocimiento.
Yo me crié con la radio, vi nacer la televisión, después la televisión en colores, después las transmisiones por satélite.
Después resultó que en mi televisor aparecían cuarenta canales, incluidos los que trasmitían en directo desde Estados Unidos, España e Italia.
Después los celulares y después la computadora, que al principio sólo servía para procesar números.
Cada una de esas veces, me quedé con la boca abierta.
Pero ahora con Internet se me agotó la capacidad de sorpresa.
Me siento como aquellos humanos que vieron una rueda por primera vez.
O como los que vieron el fuego por primera vez.
Uno siente que le tocó en suerte vivir un hito en la historia.
Se están abriendo las puertas de todas las bibliotecas y de todos los museos; van a estar a disposición, todas las revistas científicas y todos los libros del mundo.
Y probablemente todas las películas y todas las músicas del mundo.
Es abrumador.
Por eso necesitamos que todos los uruguayos y sobre todo los uruguayitos sepan nadar en ese torrente.
Hay que subirse a esa corriente y navegar en ella como pez en el agua.
Lo conseguiremos si está sólida esa matriz intelectual de la que hablábamos antes.
Si nuestros chiquilines saben razonar en orden y saben hacerse las preguntas que valen la pena.
Es como una carrera en dos pistas, allá arriba en el mundo el océano de información, acá abajo preparándonos para la navegación trasatlántica.
Escuelas de tiempo completo, facultades en el interior, enseñanza terciaria masificada.
Y probablemente, inglés desde el preescolar en la enseñanza pública.
Porque el inglés no es el idioma que hablan los yanquis, es el idioma con el que los chinos se entienden con el mundo.
No podemos estar afuera. No podemos dejar afuera a nuestros chiquilines.
Esas son las herramientas que nos habilitan a interactuar con la explosión universal del conocimiento.
Este mundo nuevo no nos simplifica la vida, nos la complica.
Nos obliga a ir más lejos y más hondo en la educación.
No hay tarea más grande delante de nosotros.
EL IDEALISMO AL SERVICIO DEL ESTADO
Queridos amigos, estamos en tiempos electorales.
En benditos y malditos tiempos electorales.
Malditos, porque nos ponen a pelear y a correr carreras entre nosotros.
Benditos, porque nos permiten la convivencia civilizada.
Y otra vez benditos, porque con todas sus imperfecciones, nos hacen dueños de nuestro destino. Aquí todos aprendimos que es preferible la peor democracia a la mejor dictadura.
En los tiempos electorales, todos nos organizamos en grupos, fracciones y partidos, nos rodeamos de técnicos y profesionales, y desfilamos frente al soberano.
Hay adrenalina y entusiasmo.
Pero después, alguien gana y alguien pierde.
Y eso no debería ser un drama.
Con unos o con otros, la democracia uruguaya seguirá su camino e irá encontrando las fórmulas hacia el bienestar.
Nos toque el lugar que nos toque, allí vamos a estar tratando de poner el hombro.
Y estoy seguro de que ustedes también.
La sociedad, el Estado y el Gobierno precisan de sus muchos talentos.
Y precisan aún más de su actitud idealista.
Los que estamos aquí, nos acercamos a la política para servir, NO para servirnos del Estado.
La buena fe es nuestra única intransigencia. Casi todo lo demás es negociable. Gracias por acompañarme.

El negocio de formar “gamers”

Posted by Hernan Zanellatto On Julio - 31 - 2010

gamers

La industria del videojuego no acusa la crisis. Al año, genera miles de millones de euros en todo el mundo. Y sigue en aumento. No en vano, miles de jóvenes (y adultos) consumen videoconsolas, accesorios y juegos en todo el mundo.La dimensión es tal que algunos lanzamientos se convierten en acontecimientos internaciones. Es el caso del Starcraft 2, que saldrá a la venta el próximo martes. La primera parte de este título revolucionó el sector en 1998.

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El artesano y la máquina de fabbing

Posted by Hernan Zanellatto On Julio - 21 - 2010

Por David de Ugarte

Si comparamos el desarrollo del valor de la producción mundial con su peso en toneladas, veremos que desde 1945 el primero no ha dejado de crecer mientras el segundo no ha dejado de disminuir en términos relativos. Es decir, el peso porcentual en cada producto del componente intelectual del valor (la creatividad, el diseño, el conocimiento científico y tecnológico) no ha dejado de crecer desde hace casi setenta años hasta convertirse en la parte fundamental de la estructura de valor de casi cualquier producto.

fabbing

Fue esta dinámica la que impulsó el desarrollo de las tecnologías de la información y la aparición de las redes informacionales distribuidas. Simplemente eran necesarias para impulsar la innovación sin la cual era imposible generar más valor, mejorar la productividad y seguir compitiendo. Un mecanismo que a su vez impulsaba en paralelo hacia la globalización de mercados: en un principio porque la producción industrial necesitaba cada vez mayores escalas para mantener beneficios con productividades mayores, después porque la dispersión de la organización productiva empezaba a convertir a las empresas de multinacionales en transnacionales.

El resultado acumulado de todos estos procesos realimentándose constituye la base material del mundo postmoderno:

  1. En el terreno de la creación intelectual y la innovación la aparición, con las redes distribuidas, de la lógica de la abundancia, que pone en cuestión los sistemas de trabajo jerárquizados e instituciones tan propias del capitalismo industrial como la propiedad intelectual, pero que sobre todo impulsa la aparición de un mar de flores conversacional que supera el esquema descentrailizado de generación de conocimiento e identidad. Esta es la verdadera explosión postmoderna de las subjetividades.
  2. En el plano de la producción material un incremento sostenido de la productividad que a partir de cierto momento permite incluso la práctica reindividualización del proceso productivo. El camino más obvio nace de la desaparición de costes de entrada a través de la externalización, porque el valor del diseño -cada vez más abierto cuando no libre- hace proporcionalmente irrelevante el coste de producción con lo que por ejemplo una Universidad puede proponer al mercado global un segmento nuevo de ordenadores y encargar su fabricación, algo hasta ahora reservado a grandes empresas muy capitalizadas o una pequeña empresa local puede personalizar y comercializar un dispositivo de última generación como hemos visto con los libros electrónicos, a las finales producidos en China. El otro camino, la reducción de escala al mínimo que vemos con el fabbing y las microgrids energéticas internalizan el conjunto de la producción asumiendo que el incremento de costes por escala es absorbible porque una vez más la mayor parte del valor está en el componente inmaterial (conocimiento) liberado en las redes y merece la pena asumirlo por la ganancia de autonomía comunitaria que supone.

El sistema es tal que los datos demuestran que la relación entre inversión en el primer eje y los resultados en el segundo tienden a ser exponenciales. Resultado global: más allá de las resistencias de las élites y cuadros dominantes, temerosos de perder sus rentas (desde las de posición geográfica o social a las generadas por monopolios legales como la mal llamada propiedad intelectual), todos los incentivos sistémicos están dados para la evolución hacia el capitalismo que viene, un sistema de mercado caracterizado por la disipación de rentas y en consecuencia por la innovación continua y la confusión de estructuras sociales en una reemergencia de lo comunitario, ahora ya directamente transnacional.

Las formas económicas de la comunidad

Inevitablemente los nuevos relatos sobre la comunidad y la empresa se funden. Hay un sorprendente interés en experiencias de democracia económica y cooperativas como Mondragón tanto desde la lógica del desarrollo local como de la innovación social.

El cambio de escalas, o mejor dicho, la reducción del peso de la escala en el valor ante el increible nivel de productividad alcanzado globalmente y accesible a cada uno, empoderan la capacidad productiva a tal punto que lo pequeño, el taller y el artesano reaparecen como metáfora y modelo de las nuevas relaciones posibles con la producción.

Pero no nos engañemos, son metáforas. Las relaciones en el seno de un grupo cooperativo de nuevo tipo no son las del taller artesano medieval, aunque se recuperen valores. La autonomía personal y comunitaria generadas por la conectividad a la red global y la mayor movilidad alcanzada nunca en la Historia cambian radicalmente las relaciones interpersonales y el significado mismo de la comunidad que ya no volverá a ser geográficamente local nunca más.

Conclusiones de la serie

En las entregas anteriores (¿Es la postmodernidad una vuelta atrás? y Verdad y consenso en el mar de flores) nos hemos acercado a los nuevos agentes del conflicto global y a las formas sociales de generación de significado en la cultura popular preguntándonos si el paréntesis moderno es tal, es decir, si las nuevas formas son realmente deudoras de las de la premodernidad o en realidad responden a una naturaleza original que responde a unas relaciones sociales nuevas.

Tanto en ambos casos como en el análisis de las formas de producción hemos visto cómo en realidad la clave está en la emergencia de una nueva topología de la comunicación que resulta tan empoderante que coloca a grupos extremadamente pequeños en posición de afirmar su autonomía frente a las instituciones nacionales que en el mundo moderno, hijo del telégrafo más que de la imprenta, monopolizaban la generación de significados subsumiendo la definición de identidades en las categorías aceptables por el estado nacional, su academia y su ecosistema mediático.

La emergencia de las redes diistribuidas pone en el centro de nuevo a la comunidad real, una estructura social que en la cultura ha quedado a través del recuerdo o la permanencia de formas formas y relaciones sociales premodernas: desde la tribu al gremio artesano pasando por las formas de la cultura de la oralidad. Comprender sin embargo con las viejas categorías premodernas a las nuevas formas postmodernas no pasa de ser una metáfora, una forma de aprehensión que destaca la reemergencia comunitaria… a costa de invisibilizar lo realmente definitorio: el reempoderamiento personal y comunitario que subyace bajo las formas distribuidas y que se fundamenta en la lógica de la abundancia y el brutal aumento de la productividad.

La postmodernidad es comunitarista, diversa, incluso politeista si se quiere, pero no lo es en el sentido y el marco de relaciones de poder que definían el mundo premoderno. No hay avance hacia atrás.

MARCA TUCUMÁN

Posted by Esteban Campero On Agosto - 17 - 2009

Tucumán tiene su marca. Siguiendo la tendencia de la valorización de los territorios para lograr competitividad, una de las características de la globalización, la provincia decidió apostar por el diseño de una identidad visual que la distinga, que agregue valor a su economía y que represente su esencia, su historia y sus fortalezas.

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Un legado de cien años

Posted by Esteban Campero On Agosto - 17 - 2009

Hace tres años que resido en Tucumán, lugar que no me es ajeno. Mi padre nació en esta provincia y desde chico la siento un poco mía. Proyectos laborales me trajeron para acá y la concreción de oportunidades y la participación en excelentes equipos con gente maravillosa fueron extendiendo mi estadía.

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